07 de junio de 2010
Emprender bajo la fórmula de la red de Franquicias, una opción más.
Antes de entrar a formar parte de una red de franquicias, calcula todas las partidas presupuestarias para saber si te resultará viable o no Emprender bajo esta fórmula. Los avales, el IVA, las fianzas del local, los seguros sociales, el canon de entrada, los royalties... ¿Lo tienes todo calculado? ¿Seguro que no te olvidas de algo? Echa cuentas antes de Emprender para evitar ahogarte financieramente a las primeras de cambio.
Entrar a formar parte de una red de franquicias puede ser una posibilidad para Emprender. Pero, al igual que si decidieras hacerlo con una idea propia, elegir ser franquiciado implica también analizar si será viable para tu bolsillo. Si ya has elegido qué franquicia quieres, el siguiente paso es saber cuánto dinero necesitarás para arrancar el negocio y cuánto más para empezar a rodar, sin tener ahogos de caja.
¿Evidente? Si, y más aún cuando cada central de franquicias es un mundo y la información inicial que facilitan a los candidatos, por regla general, no suele ser muy precisa o del todo completa. Además de las clásicas partidas presupuestarias, existen otras que no se suelen tener en cuenta a la hora de calcular la inversión y que pueden incrementar los costes totales en exceso.
Para que tengas una visión completa, te contamos las partidas que deberías anotar en tu plan. Antes es importante distinguir entre aquellas que formarán parte de la inversión inicial y las que deberías incluir en la cuenta de explotación, es decir, tu capacidad para generar flujos de caja que te permitan, no sólo subsistir, sino crecer.
Dentro de la inversión inicial:
Obra civil. Es una de las más importantes (en el caso de que sea necesario contar con un local) y que puede disparar el montante total.
Incluye aquellas labores de albañilería, fontanería, electricidad, etc., que necesitarías para adecuar el local a una actividad. Esta partida debería incluir los gastos relativos a las licencias de obra y los permisos.
Proyecto de obra. Toda obra requiere de un informe previo para acondicionar el local. La opción "llave en mano" ahorra tiempo y sorpresas, aunque es más cara.
Fianzas del local. Aunque esta partida no es una inversión propiamente dicha, ya que es una cantidad a recuperar una vez que uno abandona el local, "si se debe tener en cuenta en la suma del capital inicial, y más si nuestra ubicación está en un centro comercial, donde suelen ser más de las dos fianzas obligatorias por ley", explica Santiago Barbadillo, director general de la consultora Barbadillo Asociados.
"En estos centros, la media de fianzas está entre seis y ocho meses de pago por adelantado", subraya Dolores Sevillano, directora de consultoría Tormo & Asociados.
Pago del Iva. Es una de las partidas más olvidadas. Para los expertos, suele ser un coste distorsionador a la hora de hacer el cálculo, porque, como al inicio se liquida este impuesto y luego lo compensas con Hacienda, suele llevar a error.
"Generalmente, cuando se pide información a los franquiciadores o se diseña un proyecto de franquicia, el IVA, dado que es un impuesto que luego se va a recuperar, no se tiene en cuenta y las cifras que dan suelen ser sin IVA. En cualquier caso, el franquiciado sí, al principio, va a tener que aportar esa cantidad con IVA, aunque luego la recupere", aconseja Barbadillo.
Avales. Muchas enseñas piden a sus futuros franquiciados que aporten unas garantías financieras para cubrir el riesgo. La cantidad varía según cada compañía. Lo mismo ocurre con los bancos, si acudes a ellos para buscar financiación.
Aprovisionamiento del local. Por regla general, se suele considerar que forma parte de la obra civil, pero es importante separar ambas partidas. Aquí se deben incluir todos los materiales de decoración, mobiliario, maquinaria, menaje, uniformes, merchandising, etc., que tengan relación con la actividad.
Canon de entrada. Cuota que paga el franquiciado por acceder a la cadena, recibir la formación, el derecho de uso de la marca, etc.
Stock inicial. En el caso de las enseñas de producción, es un gasto que se debe hacer para poder arrancar el negocio, ya que te permite contar con productos para llenar el local. Este stock inicial se acabará convirtiendo en permanente en la medida en que tendrás que ir reponiendo productos según vendas.
Sistema informático de gestión. Esta partida suele ir incluida en el canon de entrada en algunos casos, pero en otros, no. Es importante que preguntes si van separados y cuánto es el coste.
Constitución de la sociedad. Aunque formes parte de una cadena de franquicias, es necesario que tengas personalidad jurídica (autónomo, sociedad limitada, etc.) porque tu relación comercial con la enseña no será de empleado a jefe sino de empresario (tu) a empresa (la central). En estos casos, tendrás que asumir unos costes administrativos para constituir tu sociedad.
Dentro de la inversión para hacer frente a la cuenta de explotación del negocio, las partidas son:
Fondo de maniobra. El fondo de maniobra es vital para cubrir los posibles riesgos que puedan surgir al principio hasta que obtienes ingresos con tu actividad. "Ese fondo no se puede calcular en base a la inversión, sino a las expectativas de la cuenta de explotación del primer año", dice Barbadillo. Es fundamental contar un cuadro de tesorería, "que ayudará a ver, mes a mes, la evolución del negocio y el análisis de las necesidades de tesorería, es decir, si habrá déficit de caja" explica Sevillano.
"Es importante advertir al franquiciado que, si va a tope y ahogado nada más arrancar, existe un riesgo evidente de que el negocio puede fracasar por falta de liquidez. Por tanto, ese fondo, ese capital inicial circulante para poder manejar el negocio sin excesivas presiones desde el primer día, es una cantidad que conviene tener muy en cuenta", subraya Barbadillo. Por ejemplo, si la cuenta de explotación genera un déficit de caja grande, es decir, si hay un pico o valle de tesorería de 5.000 euros, al menos necesitarás 5.000 (o más) de fondo de maniobra. La clave está en pedirle al franquiciador una estimación de ingresos y el tiempo medio de recuperación de la inversión en base a haber probado el modelo de negocio en un local propio. "En el caso de que seas el primer franquiciado de la red debes saber que será un conejillo de Indias y, como tal, vas a operar en la cadena. Tu serás el que va a demostrar si eso funciona o no", advierte Barbadillo.
Alquiler del local. La periodicidad de este pago suele variar. Puede ser mensual, trimestral o anual.
Personal. Si necesitas tener empleados, esta partida -junto con la obra civil- es una de las más altas. Incluye sueldos y seguros sociales.
Gastos de autónomo. Aquí se incluyen tres partidas. Una es tu sueldo como autónomo. Otra, los costes relativos a toda la gestión administrativa obligatoria que debes realizar al tener esa personalidad jurídica. Y la tercera, el IVA trimestral.
Seguros. Todas las coberturas de responsabilidad civil relacionadas con la actividad de tu negocio.
Royalty de explotación o canon de mantenimiento. Es un pago periódico que debe hacer el franquiciado al franquiciador. "Entendido de una forma amplia, son los ingresos periódicos que obtiene el franquiciador por la gestión de su red de franquicias. Generalmente, suele estar vinculado a un porcentaje sobre las ventas netas sin IVA", apunta Barbadillo. Aunque las modalidades suelen ser tantas como enseñas hay en el mercado. Hay franquicias que cobran una cantidad fija periódica (mensual, trimestral...)que se actualiza en base al IPC; otras, una cantidad variable dependiendo de las ventas; otras pueden cobrar un variable según las compras; otras, una cantidad o porcentaje según el número de máquinas específicas (gimnasios) o por el número de alumnos (formación), etc.
Canon de publicidad. No es un ingreso para la central, sino un pago que hace el franquiciado para generar un fondo de marketing que cubra las campañas de publicidad que beneficien a toda la red. Las modalidades son variadas: una cantidad fija, variable, un porcentaje, etc., sobre ventas, sobre compras, etc.
Otros cánones. "Ligados a servicios concretos que presta la central. Por ejemplo, gestiones administrativas, informáticas, por uso de infraestructuras...", aclara sevillano.
Stock permanente. Es el coste de los productos necesarios para que la actividad se mantenga.
Suministros varios. En este apartado se incluyen los materiales (no productos) que tengan que reponerse una vez que el negocio se ha iniciado: menaje, uniformes, decoración, etc.
Mantenimiento. Gastos de electricidad, gas, agua, telecomunicaciones, gasolina, etc.
Formación. La cubre el franquiciador a través del canon de entrada. Pero no así, los gastos de desplazamiento y/o alojamiento del franquiciado (y su personal) a la central para recibir tal formación.
Asistencia a convenciones. Al igual que en el punto anterior, el franquiciado cubre los gastos de desplazamiento y/o alojamiento.
Sellos de calidad. Suelen formar parte del know how que el franquiciado recibe a través del canon de entrada. En principio, éste tendrá que hacer frente a los costes de consultoría y auditoría necesarios para su implantación.
La letra pequeña:
Pregunta a la central franquiciadora todas las dudas que tengas antes de firmar el contrato... sobre todo, qué incluye cada pago que vayas a efectuar y -muy importante- qué no incluye. Como cada enseña es un mundo, te explicamos algunas peculiaridades que te puedes encontrar:
La obra civil. "Es una partida confusa. Podemos encontrar enseñas que en la inversión inicial no incluyan la adecuación del local, porque como no saben cuánto será y porque aquel puede ser muy distinto de un caso a otro, se ahorran el problema y no transmiten esa información al candidato. A veces ni siquiera dicen que 'no hay adecuación del local' y dan una inversión inicial que no es real, porque falta la partida más importante. Soy partidario que se dé esa información, por lo menos, de manera aproximada, haciendo referencia a una dimensión determinada, por ejemplo, para un local tipo de 80 metros" señala Barbadillo.
Llave en mano. Hay enseñas que ofrecen la posibilidad de llave en mano, es decir, te entregan las llaves del local listo para empezar a funcionar. Y en el precio que fijan va incluido el proyecto, la obra, las licencias y permisos, y el acondicionamiento.
Aprovisionamiento del local. Podría ocurrir que la enseña decidiera renovar su imagen durante la vigencia del contrato. "Si el franquiciador sabe que, próximo a la firma, va a cambiar la imagen -lo sabrá porque eso se planifica con tiempo-, debería contemplarlo en ese contrato y no después. Se podría incluir una salvedad en el documento en la que se indique la necesidad de que hayan transcurrido X años desde la firma para hacer frente a esa nueva inversión. No sería lógico lo contrario", sostiene Barbadillo.
Canon de entrada. "Se paga una sola vez, a la entrada de la red, y no se repite ni siquiera cuando se renueva el contrato de franquicia. De producirse, debería figurar en el contrato", recuerda.
Royalties. Hay enseñas que no cobran ni royalti ni canon de publicidad.
Revista Emprendedores.