Francisco Mayol, presidente de la sociedad cooperativa propietaria del Colegio Mayol, en su despacho.
17 de mayo de 2010
"La cooperativa logró reflotar un colegio en crisis". Ejemplo Aprende y Emprende.
El Colegio Mayol de Toledo es un referente en la enseñanza de calidad desde mediados del siglo XX y en pleno siglo XXI se ha convertido también en un modelo de empresa de economía social, ya que desde 1997 la propiedad y la gestión de este centro educativo está en manos de una cooperativa. Su presidente, Francisco Mayol (hijo del fundador del colegio, Francisco Mayol Otálora), entusiasta defensor del movimiento cooperativo, nos cuenta las claves del éxito.
Francisco Mayol enseña orgulloso las nuevas instalaciones del Colegio Mayol, que se extienden en 25.000 metros cuadrados y albergan un moderno y funcional centro de enseñanza privada y concertada (incluye desde Centro de Atención a la Infancia hasta Bachillerato), que fueron estrenadas en 2007.
Diez años atrás, en 1997, el proyecto de levantar este nuevo edificio era una utopía, un sueño que compartieron veinticinco personas. Ese año de 1997 el fundador del Colegio Mayol se jubilaba (lo había fundado en Madrid en 1949 y trasladado a Toledo en 1958), en un momento muy difícil para el centro, que vivía una grave crisis.
“Teníamos dos opciones: cerrar o convertirnos en una cooperativa, cuenta Francisco Mayol, hijo del fundador. Un grupo de profesores y de trabajadores no docentes decidimos lanzarnos; éramos 25 y nos pusimos en marcha. Consolidamos la estructura docente del colegio, fue fácil organizarnos porque era lo que sabíamos hacer. El escalón más complicado para nosotros era la gestión de la empresa, le tuvimos que dedicar mucho tiempo. Y hace cinco años decidimos dar el gran salto cuantitativo y cualitativo, construir un nuevo edificio, y lo que entonces era una utopía hoy es una realidad gozosa. La experiencia ha sido muy positiva más allá de lo conseguido desde el punto de vista material: Nacimos de un colegio en crisis, lo reflotamos, tenemos un nuevo centro con capacidad para 900 alumnos y en la cooperativa somos en la actualidad casi cien trabajadores (cuando comenzaron la plantilla de contratados era de ocho personas), de los que 41 somos socios -dos tercios de los cooperativistas son mujeres- y seguimos creciendo”.
Así contado parece sencillo, pero no fue fácil. El presupuesto de construcción y dotación del nuevo colegio Mayol han rondado los 10 millones de euros (se ha construido en la urbanización San Bernardo, sobre un solar cedido por el ayuntamiento de Toledo).
La financiación se ha resuelto por tres vías: “Los socios de la cooperativa tuvimos que suscribir capital, eso es inevitable. En segundo lugar hemos tenido el apoyo de una entidad financiera que, curiosamente, es también una cooperativa: la Caja Rural de Toledo, que ha estado muy cercana a nosotros, tanto que además de ofrecernos un crédito en condiciones muy aceptables y a largo plazo también ha aportado capital como socio colaborador (de hecho, forma parte de nuestro Consejo Rector). La tercera vía de financiación, que tengo que destacar, comenta Mayol, han sido las subvenciones que hemos tenido del Gobierno de Castilla-La Mancha, vitales para nuestro proyecto. Sin el apoyo de la consejería de Trabajo y las subvenciones a la inversión habría sido inviable la construcción del nuevo colegio”.
El colegio está prácticamente al cien por cien de su capacidad de alumnado, casi 900. “La guardería y los niveles de enseñanza concertada están llenos; y este año se va a completar el bachillerato y la residencia-internado (sectores privados en los que se acusa más la crisis, que también nos afecta), explica el presidente de la sociedad cooperativa. Un detalle importante: en el curso anterior, pese a haber dado pérdidas en el ejercicio, no sólo no hemos destruido empleo sino que hemos seguido contratando gente, porque nuestra apuesta principal es por la calidad, que es justamente lo que hay que incrementar en los malos momentos, al fin y al cabo estamos trabajando para el futuro”.
Este ‘lujo’ de pensar en las personas más que en el beneficio, en la calidad más que en la cantidad, es seña de identidad del modelo de economía social, del que es firme defensor Francisco Mayol. “La economía social no invierte en capital especulativo; es un sector que juega a largo plazo, pensando en un proyecto vital, un proyecto laboral. Por eso pienso que las empresas de economía social estamos en mejores condiciones para superar la crisis económica”.
En el caso concreto de la Sociedad Cooperativa Colegio Mayol, su presidente asegura que “nuestro principal activo, nuestro gran capital, es el mantenimiento del empleo. La crisis nos afecta como a todos, pero lejos de destruir empleo creamos más. Creemos que la riqueza no se genera acumulando capital, sino dando empleo. El hacer contratos indefinidos hace que la gente se integre más en el proyecto y participe más, hasta el punto de que a la larga se les ofrece que se hagan socios”.
El objetivo de la cooperativa es lograr que todos los puestos consolidados sean desempeñados por socios cooperativistas.
Trece años después de haber constituido la cooperativa, el balance de su presidente no puede ser mejor. Cuando le preguntamos por las dificultades que han encontrado en el camino tarda en pensarlo, hasta que finalmente contesta: “Lo que más me ha sorprendido de esta experiencia ha sido la facilidad con la que hemos superado las dificultades. Es verdad, no es una frase hecha. Cuando hemos tenido dificultades, que surgen tanto en nuestro trabajo docente como en la gestión de la empresa, el hecho de practicar una gestión participativa te hace superarlo todo con más facilidad, aunque haya más debate. El ser una cooperativa nos permite controlar mejor los costes, ajustar los gastos, planificar a largo plazo y nunca repartir fondos, siempre reinvertir. Esto nos ha salvado en los malos momentos”.
“¿Lo más positivo? Todo: La capacidad de integración, de generar empleo, el modelo de gestión democrático, de transparencia… Todo esto ha enriquecido al colegio y ha permitido desarrollar unos niveles de calidad en la enseñanza muy buenos y los alumnos lo nota. Y ese es nuestro objetivo final, que salgan generaciones muy preparadas”.
Aprender a Emprender en el aula
El Colegio Mayol es uno de los pioneros en impartir una asignatura que enseña a los alumnos a Emprender proyectos empresariales. “Se trata de un proyecto muy bonito que ahora se llama ‘Aprender y Emprender’. Se imparte a través de un Taller Tecnológico para alumnos de 3º de la ESO, en el que crean sus propias cooperativas -ahora mismo hay tres creadas-, desarrollan ellos mismos sus logos, fabrican sus productos, aprenden a gestionar una empresa, a vender... pero no es teoría, todo se lleva a la práctica, hasta el punto de que sus productos se venden y al final del curso algunas cooperativas tendrán en sus balances pérdidas, otras beneficios... lo importante es que aprendan, que tomen conciencia de como se transita por el mundo de la empresa”. Este proyecto se desarrolla conjuntamente con un colegio de Asturias, también cooperativa. El 9 de junio venderán juntos sus productos en La Vega.
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