17 de mayo de 2010
"Nuestra economía no se entiende sin las cooperativas"
Unos 20.000 trabajadores de Castilla-La Mancha forman parte de las 3.100 cooperativas, sociedades laborales y centros especiales de empleo que conforman las empresas de economía social de la región, un sector que con su filosofía de primar a la persona y al fin social por encima del capital está siendo capaz de resistir mejor la crisis que la empresa netamente capitalista. Desde el Gobierno regional se impulsa y protege la economía social: cómo, cuánto y por qué nos lo responde la consejera de Trabajo y Empleo, Mª Luz Rodríguez, en esta entrevista.
La consejería de Trabajo y Empleo ha sido la anfitriona de la Conferencia Europea de Economía Social (Toledo, 6 y 7 de mayo). Usted destacaba así en este foro algunas de las virtudes de este modo de hacer empresa: “Generan empleo estable y de calidad y muestran mayor capacidad de resistencia a la crisis, con la mitad de destrucción de empleo que las empresas capitalistas. La explicación es sencilla: los trabajadores, que son también socios de las empresas, cuando llega la crisis se conjuran para que ninguno quede fuera del proyecto empresarial”.
–Y no sólo eso: son empresas que contribuyen al desarrollo local, a la cohesión social y a la sostenibilidad. Desde luego en Castilla-La Mancha su importancia es incuestionable: no se puede entender nuestra economía sin las cooperativas, que históricamente han sido en muchos pueblos la mayor -y la única- empresa. La función social del cooperativismo ha sido muy importante y sin él no se puede entender el desarrollo de sectores como el vino, el aceite o la madera y el mueble.
–¿Por qué el Gobierno regional ha visto necesidad de reformar la Ley de Cooperativas y qué pretende con la nueva regulación del sector? (El anteproyecto de Ley está a punto de pasar a las Cortes Regionales para su debate y aprobación)
–Los valores consustanciales a las empresas de economía social tienen que ser compatibles con la eficiencia económica, la productividad y la competitividad. Con la nueva Ley de Cooperativas pretendemos que éstas puedan competir en igualdad de condiciones que el resto de las empresas en el mercado mundial.
–Hay quien teme que tanto esta ley regional como la Ley de Economía Social que prepara el Gobierno de la Nación se acercan más al espíritu de las empresas capitalistas.
–Las empresas de economía social, como empresas que son, tienen que tener los mismos principios que las capitalistas: si no hay eficiencia, productividad y competitividad, por muchos valores sociales que tenga se muere. Yo no creo que haya un acercamiento a la empresa capitalista, pero sí creo que manteniendo sus valores sociales tienen que competir en el mercado y para eso hay que introducir algunas modificaciones, respetando principios fundamentales como el Fondo de Educación y Promoción que han de tener las cooperativas o la reinversión de los excedentes.
–¿Cuáles considera los aspectos más innovadores de la nueva Ley de Cooperativas de Castilla-La Mancha?
–Se contemplan dos tipos nuevos de empresas: la micro-empresa cooperativa y la cooperativa rural. La primera quiere servir para que en el medio rural dos personas en lugar de hacerse autónomas puedan crear su proyecto colectivo. Está pensado para que germine el empleo especialmente en las mujeres, en lo que llamamos la economía blanca: la atención a las personas dependientes, a los niños, a mayores... Es una fórmula empresarial más pequeñas, ajustada a las necesidades rurales. La cooperativa rural se va a poder crear dentro de las cooperativas agrarias ya existentes, permitiendo que sin perder su identidad realicen actividades relacionadas con las energías renovables, con el turismo rural, desarrollo local, etc., es decir, impulso al desarrollo rural a través de una economía verde.
Junto a los nuevos tipos de empresas hay dos elementos principales en esta la ley: damos más poder de regulación a las cooperativas (es mucho menos intervencionista que las anteriores y da más libertad y flexibilidad a las cooperativas para regular su propia actividad y su vida cooperativa) e introducimos la protección patrimonial.
–¿En qué medida peligra el patrimonio de las cooperativas y cómo se va a proteger en el futuro?
–Hablando con el sector nos hemos dado cuenta de que era vulnerable a las entradas y salidas de socios; si los socios se marchan y se llevan con ellos su participación económica se puede dar al traste con la viabilidad de la cooperativa. Nos dio la pista lo que está ocurriendo en las cooperativas de vino por el arranque de viñedo, que provoca la marcha de muchos socios. No se puede impedir que un socio salga y entre libremente, pero sí legislar para que las participaciones se transmitan de unos socios a otros, evitando que la cooperativa se resienta patrimonialmente, como puede ocurrir ahora. También vamos a introducir en la ley la ponderación del derecho de voto.
–¿Quiere decir que el principio de “un hombre, un voto” que impera en las cooperativas desaparecerá?
–Sí, en la nueva ley de cooperativas se va a permitir una ponderación del voto, de tal manera que no sea un hombre un voto, porque no todos aportan lo mismo. Serán las propias cooperativas las que podrán ponderar ese voto. En el caso, por ejemplo, de las cooperativas de trabajo asociado, en sus estatutos podrán reservarse hasta el 40% de los votos de la asamblea a los socios pioneros, para mantener ese espíritu de empresa que a veces se pierde cuando llega la segunda generación.
–La experiencia nos dice que muchas sociedades laborales cuando crecen y se hacen fuertes abandonan la economía social para pasarse a la empresa netamente capitalista. Lo hemos visto en Villacañas, con las fábricas de puertas que nacieron como cooperativas para convertirse luego en empresas capitalistas.
–Eso es lo que llamamos nosotros la muerte por éxito de la economía social. Es verdad que el sector de puertas de Villacañas es un claro ejemplo de economía social que ha dado el salto a la capitalista. Esto forma parte de la libertad económica y como tal no lo valoro ni positiva ni negativamente, pero sí hemos notado que la primera generación, los fundadores, tienen muy claro el sentido cooperativo y solidario, que son los trabajadores los que tienen el control de los medios de producción, pero cuando empieza a entrar la segunda generación empieza a haber un movimiento hacia la reconversión en empresas capitalistas.
–En la anterior crisis económica, a mediados de los años ‘90, cobró un gran impulso la natalidad de las empresas de economía social, fenómeno que no se observa ahora. ¿Es la falta de crédito financiero lo que está impidiendo el crecimiento de la economía social?
–Es cierto que en la anterior crisis se produjo un movimiento de cooperativas y sociedades laborales muy importante y que en esta crisis no se está produciendo en la misma medida. Antes, cuando llegaba un expediente de regulación de empleo de una empresa capitalista había muchos trabajadores que decidían quedarse con la empresa, pero ahora las cosas están siendo distintas: más que proyectos colectivos lo que está surgiendo es autoempleo individual. Durante el año 2009, el más crudo de la crisis en todos los aspectos, en Castilla-La Mancha hubo 4.000 nuevos emprendedores, casi todos ellos han capitalizado su desempleo y han recurrido a las ayudas del gobierno regional para crear su propio empleo. No creo que detrás de esto estén los problemas de financiación, porque éstos afectan a todos por igual: autónomos, empresas capitalistas, cooperativas... Aquí tengo que recordar que esta crisis económica realmente está provocada en el crédito y mantenida en la falta de crédito. A parte de esto, no sé muy bien porqué crece el empleo autónomo y no el movimiento de sociedades laborales, quizá porque estamos en una cultura más individualista o quizás es el miedo al riesgo lo que atenaza estos proyectos empresariales colectivos.
–Durante la celebración en Toledo de la Conferencia Europea de Economía Social se ha denunciado el recelo con el que el mundo capitalista sigue mirando a las empresas de economía social. Ni en España ni en Castilla-La Mancha estas empresas, pese a su peso en la economía y en la sociedad, participan en el diálogo social. ¿Cambiarán las cosas?
–No sé si se puede hablar de recelo, pero sí son distintas maneras de entender la empresa, tienen valores distintos a los del capitalismo predominante. Durante mucho tiempo lo hegemónico ha sido ser trabajador por cuenta ajena en empresa capitalista, con una interlocución muy estable entre sindicatos y organizaciones empresariales. Sin embargo la sociedad va siendo cada vez más compleja y surgen movimientos de representación más plurales (ya pasa con las organizaciones de autónomos). Sí, yo estoy segura de que muchas cosas van a cambiar. Y pronto.
Aquí Castilla-La Mancha